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Lo que hay detrás de una buena sesión de simulación

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Leía este documento de la Universidad Complutense de Madrid (Departamento de Enfermería), del Hospital Universitario 12 de Octubre y del Hospital Universitario de Fuenlabrada titulado Entorno y fases de la simulación clínica de Ignacio Zaragoza García et al, y quería compartirlo porque ofrece una visión muy completa de algo que a menudo damos por sentado: cómo se organiza la simulación clínica.

La simulación no es solo un escenario con un maniquí. Detrás hay todo un engranaje de espacios físicos y fases pedagógicas que hacen posible que esa experiencia sea realmente transformadora.

Por un lado, están los entornos:

  • La sala o el espacio donde se escenifica, donde todo ocurre y donde el participante se mete en la piel del profesional.
  • La sala o espacio de control, ese “cerebro oculto” que coordina la técnica, la narrativa y hasta los imprevistos. Aunque este espacio no siempre está claramente definido.
  • La sala de debriefing, que para mí es el auténtico corazón de la simulación, donde se analiza, se reflexiona y se convierte la experiencia en aprendizaje real.

Algo que me gusta especialmente de este artículo es que insiste en que la tecnología no lo es todo. No hace falta un simulador de última generación para crear realismo; lo esencial es el diseño, la intención pedagógica y la capacidad de generar un clima de confianza. A veces, con un actor, un móvil o un material básico, se puede llegar más lejos que con un robot carísimo.

Por otro lado, en el artículo se habla de las fases de la simulación, desde la preparación previa y la introducción al ambiente, hasta el briefing, el escenario, el debriefing y el cierre. Cada fase tiene un sentido y un objetivo: no son “relleno”, sino pasos necesarios para que el estudiante pueda centrarse, sentirse seguro y aprovechar al máximo. Segun Dieckmann se compone de ocho fases interconectadas:

  1. Sesión informativa previa: materiales, lecturas y expectativas.
  2. Introducción al ambiente: bienvenida, normas y creación de clima de confianza.
  3. Reunión informativa sobre el simulador: familiarización con maniquíes, equipos y sala.
  4. Introducción teórica: conocimientos mínimos para que la experiencia sea segura y significativa.
  5. Información sobre el escenario (briefing/prebriefing): presentación del caso, contexto y roles.
  6. El escenario: desarrollo práctico del caso clínico, con objetivos docentes claros.
  7. El debriefing: fase crítica de análisis y reflexión, donde el error se transforma en aprendizaje.
  8. Finalización de la simulación: cierre general y repaso de objetivos alcanzados y áreas de mejora.

Al final, lo que este trabajo nos recuerda es que la simulación clínica es mucho más que técnica: es un proceso cuidado de principio a fin, pensado para que los estudiantes aprendan no solo a hacer, sino también a pensar, a equivocarse y a crecer.

Y esa es la magia de la simulación: convertir cada detalle en una oportunidad de aprendizaje real.

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